Noticia de “Los Tiempos” del 9 de marzo de 2009
Cárdenas iniciará juicios contra sus agresores
Triste y afligido, el primer vicepresidente indígena de Bolivia, Víctor Hugo Cárdenas, contempló durante la tarde de ayer, los cuerpos de su esposa, sus dos hijos, su cuñada y su sobrino, llenos de hematomas, contusiones y muchos moretones. Pasó el día en las salas del hospital Arco Iris de la ciudad de La Paz en el que los suyos fueron internados una noche antes. Anunció el inicio de medidas legales contra los responsables de esta agresión.
Todavía no sabe cómo se encuentran emocionalmente ni cuánto se asustaron tras ser agredidos por una turba de campesinos que a las 12:30 del sábado tomaron por la fuerza su vivienda en la zona de Sank´a Jawira, ubicada en las orillas del lago Titicaca, a unos 70 kilómetros de La Paz, porque no quieren hablar sobre el asunto. “Los primeros informes de los médicos nos tranquilizan un poco porque no hay daños muy graves como fracturas por ejemplo. Se sienten muy mal todavía, pero yo creo que con el tiempo van a ir mejorando poco a poco”, dijo el ex vicepresidente.
Cárdenas perdió todo lo que tenía en esa casa, porque los campesinos que la tomaron por la fuerza destruyeron los vidrios y las puertas, quemaron toda la planta baja y se robaron hasta la vajilla. Aunque todavía no evaluaron los daños económicos producidos, asegura que lo más difícil fue la evacuación de sus familiares, pues tras la paliza que les dieron tuvieron que ocultarse en la casa de una vecina para evitar ser linchados.
Su mujer, sus hijos y su cuñada fueron rescatados por un vehículo de la red Unitel que los llevó hasta la ciudad de La Paz, pero su sobrino, que se escondió en otro domicilio sólo pudo llegar a la sede de gobierno después de la media noche, cuando los ánimos en Sank´a Jawira se calmaron y los campesinos volvieron a sus comunidades.
El ex vicepresidente presume que los organizadores del alboroto no son originarios de su comunidad y esta presunción fue confirmada por varias personas del lugar que denunciaron que el Alcalde de Achacachi (población vecina) movilizó a su gente para cometer este delito. “Él estuvo presente aunque yo todavía desconozco los detalles de su rol.
Cárdenas explicó que los protagonistas de esta agresión son gente de otras zonas, que fueron incitados por dos activistas del MAS, Cruz Alarcón (Sank’a Jawira) y Alfredo Huayñapaco (Ilaya). Presume que se trataría de peruanos u otros bolivianos de origen quechua, pues asegura que cometieron excesos que no son admitidos dentro de la cultura aymara a la que él pertenece.
El viceministro de Régimen Interior y Gobierno, Marcos Farfán, informó que desde la noche del sábado un grupo de policías se trasladó al lugar para evitar nuevas acciones violentas y aunque no pudieron ingresar a la casa de la familia Cárdenas porque no existe una orden judicial para tal efecto, se encuentran instalados en inmediaciones de esta propiedad para no permitir nuevos avasallamientos ni excesos de los comunarios de la región.
Farfán aseguró que el inmueble fue tomado por una turba de 500 personas aproximadamente.
No fueron aymaras
El ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas sospecha que su casa no fue agredida por campesinos de su comunidad porque los agresores pintaron un graffiti que la declara como “casa de la tercera edad”, situación que va en contra a las tradiciones del mundo aymara, en el cual las personas envejecen junto a sus familiares. “Eso es inconcebible para los aymaras por eso los que escribieron son de afuera, no sé si de otro departamento o del exterior del país”.Recordó que lo mismo ocurrió cuando dos perros fueron degollados en Achacachi, pues los aymaras sacrifican llamas, jamás perros pues eso sería señal de mal augurio. Esos sacrificios son una tradición quechua,tanto en Cochabamba como en Perú.
“Con fuego obligaron a salir a mi familia ”
Víctor Hugo Cárdenas | Ex vicepresidente del MNR
“A las 12:30 más o menos asaltaron mi vivienda, rompieron puertas, ingresaron violentamente, apedrearon la casa, quemaron la planta baja, para obligar a que mi esposa, mis hijos, mi sobrino y mi cuñada se vean obligados a bajar de la segunda planta, porque la humareda no les permitía continuar allí. Les apedrearon, les sonaron con palos y les chicotearon. Gracias al buen sentimiento de algunas personas de la comunidad pudieron escapar y refugiarse en una vivienda particular. Al anochecer gracias a la movilidad (sic) de un equipo de periodistas lograron salir del área de peligro y si los hubieran ubicado habría ocurrido otra tragedia peor.
Se ha establecido que la única y principal razón por la cual cometieron estos delitos fue que yo dirigí la campaña por el NO, así explicaron ellos mismos mientras le pegaban a mi hija que es menor de 18 años y no puede votar, pero fue chicoteada por ser indígena y sufragar por el no.”