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En la etapa preelectoral se le dijo a Manfred que no entorpeciera la elección presidencial, y que optara por candidatear a la Alcaldía de Cochabamba o a la Prefectura. Sin embargo, por supuestas vocaciones de poder, que a mi más me perecen egos y soberbias desmedidas, decidió iniciar una carrera presidencial que, ahora ya está visto, podría terminar peor que la de Tuto Quiroga.

 

 

 

Hace algunos días, a través de uno de sus representantes, Reyes Villa lanza la idea de ser candidato a la Alcaldía de Cochabamba para las elecciones del 4 de abril. Sorprende la versatilidad del capitán, que hoy tiene la vocación de presidente, mañana la de alcalde, pasado la de prefecto y no sería nada raro que después le dé por candidatear a Mister Cochabamba. Sin nada de sangre en la cara, nos muestra que lo que tiene son ambiciones de poder, donde sea y cuando sea, y ni la más mínima idea de proyectos o visiones de país o de desarrollo.

 

 

 

Reyes Villa parece un niño caprichoso buscando premios y jugando a meter el gol en toda ocasión que se le presenta, y lo peor de todo es que cuando pierde se comporta como tal, culpando de sus propios errores e incapacidades a otros. Eso es lo que hizo después de las elecciones de 2002, cuando acusó a la CNE de haber montado un fraude en su contra, incluso afirmando que Goni no era un Presidente legítimo, para después firmar un acuerdo con el “fraudulento e ilegítimo” Sánchez de Lozada. Lo que sucedió en esa elección es que el MNR aprovechó de los errores de Manfred, como cuando dijo que el homosexualimo era una enfermedad, o cuando en un debate afirmó no conocer a un alemán que, se le mostró las pruebas en el mismo debate, había trabajado con él en su empresa de bienes raíces.

 

 

 

Lo mismo con el revocatorio. Las reglas originales de la ley, es verdad, eran desventajosas para los prefectos, pero en una acción sabia de la CNE, se decidió que los prefectos necesitarían solamente el 50% más un votos para permanecer en el cargo, cosa que es perfectamente justa. A Reyes Villa no le importó, continuó con el berrinche de que le estaban aplicando un mecanismo ilegal, y se quedó sentado en casa mientras decenas de miles de cochabambinos votábamos porque se quede en el cargo.

 

 

 

Ahora resulta que Manfred es uno de los portaestandartes de la autonomía cochabambina, cuando su firma ni siquiera figura en los libros que los ciudadanos llenamos para impulsar un nuevo referéndum. A decir verdad, y lo he corroborado, tampoco figuran las firmas de Marco Carrillo, Evo Morales, Adolfo Mendoza o Rafael Puente, quienes, junto a Reyes Villa, ahora quieren hacernos creer que apoyan e impulsan la autonomía, cuando no son más que falsos autonomistas tratando de apoderarse de una lucha esencialmente ciudadana de Cochabamba.

 

 

 

La gente del MAS, por un lado, estuvo mandándonos matones para insultarnos, tomarnos fotografías y robarnos los libros de firmas durante el proceso de recolección; y el entonces prefecto Reyes Villa, por el otro, estuvo tratando de sabotear el proceso de recolección simple y llanamente porque él no era parte y porque, al hacerlo, comenzaban a surgir nuevos liderazgos e imágenes ciudadanas que podrían hacerle sombra en nuestro departamento. Esta es otra odiosa actitud del político tradicional:“si no lo hago yo, no salgo en la foto, o no me ponen como autor de la obra, entonces me esfuerzo porque salga mal”

 

El excesivo ego, la absoluta soberbia, la falta de visión histórica, la ausencia de autoconocimiento de limitaciones, y la imposibilidad de sentarse un instante a pensar en los ciudadanos y no en los intereses mezquinos, han hecho que Manfred esté en donde en estos momentos está: 11% de intención de voto en Cochabamba, lugar que él consideraba su bastión, y más de 60% de rechazo en toda Bolivia. De esta forma, es más que evidente, no va a poder llevar a Evo Morales a una segunda vuelta, y al verse derrotado, ya comienza a soñar con la barbaridad de pedir nuestros votos para la Alcandía del Cercado. Ese voto mío, tampoco lo va a tener.

 

El autor es miembro del Instituto Libertad Democracia y Empresa
lizandrocolmos@gmail.com


Esa era la palabra puesta en graffiti sobre un trozo del muro de Berlín, suspendido ante los alemanes del este por el brazo mecánico de una potente máquina. Caía el muro de la vergüenza comunista, caía la franja de la muerte marxista, se derrumbaba la servidumbre, el mundo presenciaba, enternecido, la prueba más contundente y descarnada de que el socialismo, inspirado en las homicidas ideas de Marx, Lenin y otros, no era más que un conjunto de mentiras y errores que robaban la libertad al individuo, destruyendo la dignidad humana, y causando sólo miseria, hambre y represión.

Pero el muro no cayó por sí  sólo, ni por voluntad de los burócratas comunistas que se deleitaban disponiendo de las vidas de sus ciudadanos. Tuvieron que morir muchas personas durante décadas, tantas, que superan con creces las vidas perdidas por causa de esa otra criminal aventura colectivista llamada nazismo. Tuvieron que despertar los luchadores por la libertad como Lech Walesa, un electricista desempleado de la Polonia Comunista y líder del sindicato Solidaridad. Y fue necesaria la asistencia de la autoridad moral y lucha libertaria de Juan Pablo II, Margaret Tatcher, y Ronald Reagan.

El muro no dio más, el error burocrático de un dirigente comunista, anunciando que se le permitiría a los alemanes del este traspasarlo “a partir de ahora”, cuando en realidad se refería que a partir de ese instante se tramitarían permisos de viaje que entrarían en vigencia desde el día siguiente, fue equivalente a manifestar que se abrían las puertas del infierno. Multitudes de individuos se dirigieron a las salidas, lo militares tenían municiones y armas superiores a las necesarias para una guerra, pero nunca las usarían, tendrían que haber asesinado a las decenas de miles de personas que decidieron dejar de esperar a que los comunistas les devuelvan su libertad, y comenzaron a recuperarla a plan de picotazos y combazos contra la pared que había hecho de su país una gran cárcel. Los regímenes socialistas, hasta hoy, son los únicos que necesitan vigilar militarmente sus fronteras para evitar que las personas huyan despavoridas del paraíso.

Sin libertad no hay vida que valga, y sin dignidad dejamos de ser humanos. Thomas Jefferson dijo un día que “el precio de la libertad es la eterna vigilancia”, y la primera ministra de Alemania, Angela Merkel, dijo este lunes que “la libertad no debe contemplarse como un bien sobreentendido, sino como algo por lo que se debe luchar y defender cada día”. La verdad de estas afirmaciones radica en el hecho de que siempre hay personas deseosas de disponer de las vidas de otros, tiranos dispuestos a construir nuevos muros y nuevos infiernos para sus ciudadanos, seres desquiciados y desequilibrados que buscan, nuevamente, ladrillo a ladrillo, arrebatarle al individuo su libertad y su dignidad, siempre camuflando su maldad y su sed de poder sin límites con buenas intenciones, promesas de construcción de paraísos, ilusiones redistributivas y espejismos de justicia social.

“Dame tu libertad y yo te doy seguridad” dicen los tiranos, y muchas personas les responden que sí. “Necesito más poder para ayudarte” dicen los totalitarios, y la gente les entrega ese poder desde las armas o desde las urnas. “Necesitamos grandes sacrificios” piden los criminales, y las masas ingenuas se sacrifican una y otra vez, entregan sus trabajos, sus pensamientos, sus vidas, y mueren sin ver jamás el paraíso prometido, y les dejan a sus hijos el infierno que ayudaron a construir.

Este lunes hemos recordado que hace veinte años, somos nosotros, los liberales, los luchadores por la libertad, quienes hemos triunfado sobre el totalitarismo, quienes hemos descubierto ya hace cientos de años la mejor de las ideas: Dejad en paz al individuo, permitid que sea él quien construya su propio paraíso, que cada quien decida sus metas y cómo alcanzarlas, que cada uno tome sus propias decisiones y cometa sus propios errores, y sólo exigidle que respete la libertad de sus semejantes.

Hoy, en Bolivia, los totalitarios internos nos han desafiado a una nueva batalla, están instalando las mismas ideas utilizando otras palabras, quieren levantar un nuevo muro para convertir nuestro país en una cárcel, y no importa el material con que se lo construya.

Por eso están calladitos estos días, no pueden festejar por la libertad, como lo hacemos nosotros, pero tampoco pueden hablar contra ella; la sola palabra se les atraganta al pronunciarla, decir libertad es como orar un Padre Nuestro para un endemoniado; saben que lo que hacen, el poder que piden, y el país que proponen, no son más que el camino de servidumbre.

Les tengo una buena noticia: Nosotros ganaremos y ellos perderán… como siempre. De nosotros dependerá cuán larga tenga que ser esta nueva batalla.


Instituciones no son solamente las creadas por la Constitución y las Leyes, sino también las organizaciones en que se agrupan los individuos haciendo uso de su libertad de asociación para fines lícitos. En tal sentido, los comités cívicos, los sindicatos, las agrupaciones civiles y otros, son una especie de institucionalidad que, siempre y cuando lo hagan dentro de los límites que imponen las libertades y derechos ciudadanos, debería coadyuvar a la institucionalidad estatal en el trabajo de resolver problemas e interpelar al gobierno sobre errores o insuficiencias en su desempeño.

 

Durante los últimos cuatro años, hemos criticado y protestado por cómo el gobierno del MAS ha destruido todo tipo de instituciones en Bolivia, comenzando por algunas que son esenciales para el correcto funcionamiento de un Estado, como el Tribunal Constitucional, la Corte Suprema y el Congreso de la República, hasta otras que, aunque no tan globales, son importantes y complementarias a las primeras, como sindicatos y asociaciones civiles. ¿Cómo ha destruido el MAS a estas últimas? Deslegitimándolas y desnaturalizándolas al hacerlas orgánicas y funcionales al partido de gobierno. Es así que la COB, la CSUTCB, algunos colegios de profesionales, y otras, no sólo que se declaran y hacen abiertamente campaña a favor del partido de Morales, sino que hasta han puesto su patrimonio al servicio del masismo, haciendo de sus sedes casas de campaña del MAS, y utilizando a sus afiliados como capital político para conseguir privilegios especiales.

 

Pero Evo Morales y sus esbirros no han sido los primeros en jugar a los destructores institucionales, en Cochabamba hemos tenido el mismo tipo de comportamiento en un escenario más pequeño. Manfred Reyes Villa también es un destructor institucional. Si los cochabambinos meditamos detenidamente desde cuándo nuestro Comité Cívico es el más débil del país, tendremos que retroceder al momento en que Reyes Villa se las arreglo para que esta institución respondiera a sus intereses y deseos. Y no es que, en determinado momento, una institución ciudadana no pueda apoyar ciertos proyectos de alguna autoridad por considerarlos de importancia para la región o para sus afiliados, por supuesto que lo puede y lo debe hacer, pero de ahí a convertir a la institución en una sucursal del grupo político de la autoridad, hay una diferencia estratosférica.

 

Lo mismo con otro tipo de instituciones. Varios sindicatos campesinos de Cochabamba, por ejemplo, están divididos en tres, uno que responde al MAS, uno independiente, y otro que responde a Manfred, debilitando horrorosamente su efectividad y deslegitimando sus acciones. Entre Morales y Reyes Villa, han logrado reducir la fuerza de las instituciones del departamento casi hasta desaparecer por completo.

 

El gran problema es que ninguno de estos sectores políticos que gustan jugar al destructor institucional parecen haber aprendido nada, puesto que hoy, en plena etapa electoral, continúan buscando asimilar organizaciones ciudadanas para convertirlas en casas de campaña, y a sus dirigentes y afiliados en empleados propagandísticos. Cuando no pueden asimilar la totalidad de la institución, no tienen ningún problema en dividirla, porque a ellos lo que les importa no es la sobrevivencia de aquella y su buen funcionamiento, sino conseguir más empleados, alarifes y sirvientes personales, a los que se puede mantener felices con un poco de prebenda.

 

Con muchísimo trabajo, el Comité Cívico Femenino y el Comité Interinstitucional por Cochabamba, han conseguido retomar las labores cívicas que el Comité Cívico no ha podido abordar por su débil imagen institucional. Es de esperar que estas instituciones hayan aprendido la lección de los tropiezos de otras, y que a la hora de atender los, a veces suplicantes y otras demandantes, llamados de los políticos, entiendan que, individualmente, y siempre y cuando no comprometan a sus instituciones, los actores cívicos pueden apoyar proyectos políticos, pero deben hacerlo como individuos y no como dirigentes cívicos.

 

Incluso, si así lo desean, pueden ser parte activa de un proyecto político siempre y cuando abandonen la institución cívica. Pero no tienen el derecho de pretender poner a la institución cívica o ciudadana al servicio de ningún candidato o autoridad, por más cautivante o positiva que fuera la razón de hacerlo.

 

Ojala entendieran esto también los sindicatos campesinos y la COB, que hace años muestran una obediencia canina al partido de gobierno, presentando una imagen con nula credibilidad ante la sociedad que, aunque a veces es ingenua, suele ser muy perspicaz –en ocasiones exageradamente- para identificar lazos políticos de actores supuestamente independientes.


Por meses, los narcos han invadido zonas rurales cochabambinas y han hecho de las suyas sin que el gobierno de Evo Morales les ponga un alto. Desde Pantipata hasta el parque Tunari, las fábricas de cocaína funcionan permanentemente, y sus desechos han estado contaminando el agua con que los campesinos deberían regar sus cultivos. La situación es tan prometedora para quien quiera dedicarse al narcotráfico, que la población de Pantipata, según estimaciones, podría haberse triplicado en los últimos meses.

 

De nada ha servido la investigación y las denuncias de legisladores como Arturo Murillo, ni de ciudadanos, analistas y comunicadores; el negocio basado en la “hoja sagrada” se ha vuelto casi intocable, y las incautaciones y descubrimientos de fábricas, realizados por las fuerzas de lucha contra el narcotráfico, no son más que espectáculos para mantener contentos y con una falsa tranquilidad, a ciudadanos, a organismos internacionales y a la comunidad internacional. Estos operativos son apenas un pequeño rasguño contra un negocio que ha proliferado excesivamente, gracias a un gobierno que no tiene la más mínima voluntad de enfrentarlo de manera contundente.

 

En una noticia de ayer en este mismo periódico, nos enteramos de otra región de Bolivia que esta sufriendo los mismos dramas, y tal vez peores dado su alejamiento de las zonas urbanas. Se trata de San Matías, provincia fronteriza con Brasil, en la que hace más de un año operan bandas de narcotraficantes en complicidad con el alcalde masista y los militares, y con la colaboración de delincuentes brasileros.

 

El drama de San Matías es aun mayor al de Pantipata, puesto que hablamos de una región a donde la única institucionalidad estatal que llega son la alcaldía y el ejército, pero que al estar implicadas en el delito, lejos de mejorar la situación de los ciudadanos honestos, lo que hacen es empeorarla aterrorizándolos y sometiéndolos.

 

Es un secreto a voces que sicarios de toda calaña se asesinan entre sí, o desaparecen a ciudadanos que de pronto pudieran volverse incómodos para sus negocios.

 

El último operativo realizado por las fuerzas de lucha contra el narcotráfico fue un rotundo fracaso, puesto que no se logró incautar ni droga, ni dinero, ni ningún bien que pudiera demostrar nada. Claro, seguramente el alcalde de San Matías tiene amigos en el gobierno, y logro enterarse del operativo que se pondría en marcha, y alertar a todos los miembros de la mafia para que pudieran poner sus intereses, y a ellos mismos, a buen recaudo.

 

Pero el narcotráfico no es el único negocio prospero que se practica en San Matías, también el contrabando de combustible es una de las principales actividades por las que alcalde y militares se enriquecen a sus anchas. La subvención que abarata el combustible boliviano les permite venderlo en el lado brasilero de la frontera a precios inmejorables, robando el dinero de los bolivianos que somos, finalmente, quienes subvencionamos los hidrocarburos.

 

¿Por qué la gente no dice nada?, ¿Por qué no llueven las denuncias de los pobladores? Es obvio, los militares y las autoridades han establecido un régimen de terror para, precisamente, evitar que la información salga a la luz. Nadie quiere jugar al héroe y terminar enterrado, sino botado, en la selva.

 

En cuatro años de gobierno del MAS, hemos podido constatar que su política sobre drogas se basa en la premisa de hacerse a los de la vista gorda, y organizar shows anti-narcóticos de vez en cuando para disimular. Las mafias de narcos, y de contrabandistas, encabezadas hasta por ministros (Juan Camión Quintana), han encontrado en Bolivia un paraíso a donde operar con mínimos riesgos y grandes posibilidades de éxito. Tenga usted la seguridad de que esta política no va a cambiar, de volver Evo Morales a hacerse cargo de ella. ¿Acaso no era obvio? un cocalero nunca lucharía contra el narcotráfico y la coca ilegal. 

 

Hoy, San Matías, igual que otras regiones de Bolivia, es un lugar a donde las personas están sometidas al narcotráfico, al la bota militar y al terror, por causa de delincuentes que lo único que buscan es enriquecerse a toda costa con el beneplácito, sino la complicidad, del gobierno mas desastroso de nuestra era democrática.


Los beneficios para la democracia del debate entre candidatos son evidentes, puesto que ello permite a los electores tomar decisiones con mayor información respecto de las propuestas de éstos. Es precisamente gracias al debate que unos candidatos podrían demostrar la inviabilidad o pura demagogia de las propuestas de otros, frente a una ciudadanía que, además, no suele ser muy lectora de los programas que proponen los presidenciables. Entonces, los candidatos no sólo tienen la obligación de explicar sus propuestas, sino que tienen que conocer las propuestas de los otros e intentar demostrar la falsedad o peligrosidad de las mismas, y hasta exigir explicaciones sobre algunos de sus puntos.

 

Personalmente creo que la negativa de Evo Morales a debatir no es más que una demostración de su cobardía e inseguridad, puesto que si él realmente creyera que las propuestas de los otros no son serias, o que la suya es mejor, no debería tener ningún problema en demostrárselos en sus caras. Evo Morales no quiere debatir, simplemente porque tiene cosas que esconder, su plan es pura maldad, miente y teme que sus mentiras e ineptitud sean puestas en evidencia por sus rivales frente a los electores. Así de simple.

 

Echándole un vistazo a la propuesta de gobierno del masismo, encontrada en www.cne.org.bo, en la página 61, podemos encontrar una tabla que enumera cien Leyes que supuestamente serían diseñadas y aprobadas para implementar la Constitución del MAS. Allí encontramos una futura “Ley Orgánica del Control Social” cuyos límites y mecanismos sería importante conocer ¿quiénes estarán habilitados para ejercer ese control social?, ¿los movimientos sociales afines al MAS?, ¿controlarán sólo las actividades públicas o también las privadas?

 

Otra curiosidad es el “Nuevo Código de seguridad social” y la “Ley del sistema de seguridad

social integral” destinados a cambiar el régimen de pensiones, pero que no nos da mayores datos de cómo se lo hará ¿se obligará a los aportantes a confiar su dinero a los burócratas del gobierno? En la “Ley de recursos hídricos” ¿se confiscará los pozos de agua de los ciudadanos de los barrios alejados, para dárselos en administración a Omar Fernández y sus regantes?

 

Me preocupa especialmente la “Ley de donación y trasplante de órganos”, puesto que como con Evo Morales pensando en lo peor se suele acertar, se me ocurre que a través de esta ley pretenderán obligar a cada individuo a donar sus órganos para quien los necesite. Y no me importa si es vivo o muerto, cada persona tiene el derecho de irse completa a la tumba si es que así lo quiere.

 

Habrá una “Ley de cooperativas”, por la que los cooperativistas seguramente estarán interesados en saber si el gobierno quiere meter sus narices ¿en qué asuntos? No lo sabemos, el programa no lo dice. Luego vienen la “Ley de regulación de unidades educativas privadas y de convenio” y la “Ley de regulación de la educación superior” por las que creo que el MAS pretende poner sus garras sobre la autonomía universitaria, y sobre la educación de nuestros hijos, al igual que su gran amigo Chávez en Venezuela, que ya ha comenzado a utilizar las escuelas para adoctrinar a los niños y convertirlos en futuros “revolucionarios”.

 

Con la “Ley de comunicación social e información”, es más que evidente que Morales quiere deshacerse de una vez por todas de ese estorbo llamado libertad de expresión y de prensa que, él mismo lo dijo tantas veces, es considerado una muy molesta piedra en el zapato. Los periodistas, esos sucios pollos de granja, son los principales enemigos, deben ser controlados y ¿qué mejor que una Ley para lograrlo?

 

No se para qué se necesita una “Ley de regulación de derechos y garantías constitucionales” ¿es que piensan limitar nuestros derechos constitucionales? Sobre la “Ley de Regulación de la inversión privada y desarrollo productivo” tendrán que hacer preguntas los empresarios e inversionistas, generadores de empleo, igual que con la “Ley de regulación de cadenas productivas”, en la que seguramente se pretenderá decidir, desde el gobierno, quién vende, cómo lo hace, a qué costo, y en qué lugares y momentos.

 

Sin embargo, una de las dudas más preocupantes de este plan, es la referida al “Saneamiento del Derecho Propietario de Inmuebles Urbanos”, que no está en la tabla, pero se encuentra precisamente en la página 61 ¿Cuál la intención de esta regulación?, ¿se querrá hacer, como en Venezuela, una persecución política a los ciudadanos opositores extorsionándolos con la propiedad de sus casas?, ¿serán intervenidas por el control social?

 

Un debate entre candidatos a la presidencia de la República servirá para despejar estas y muchas otras dudas sobre el programa de gobierno del MAS. No sea cobarde, señor Morales, y aclárenos estas cosas.


Se que esta columna, y probablemente otras que vaya a escribir, van ha causar una serie de desamores hacia mi persona, pero dado que no estoy manifestando ninguna mentira, que mis opiniones siempre se han basado en información verdadera, y que siempre me he sentido y aún me siento libre de decir lo que pienso y siento, no veo ninguna razón por la que tuviera que guardar un “discreto silencio”. Especialmente si son verdaderas nuestras intenciones de que la política y los políticos en Bolivia sean distintos, y si no es pura pose eso de que estamos hartos de tanta chapucería y engaño.

 

Harry Houdini es conocido mundialmente como el mejor escapista de la historia, su espectáculo consistía en hacerse inmovilizar con diferentes tipos de cadenas, esposas, o cuerdas, así como ser encerrado en sacos, cofres u otros receptáculos, y huir de todos ellos rápida y sorprendentemente. Tan infalibles fueron sus hazañas, que su muerte se debió a una peritonitis agravada por unos golpes en el abdomen, y no a un error durante algún show.

 

Manfred Reyes Villa, candidato a la presidencia de Bolivia, es conocido -o al menos debería ser conocido departamentalmente- como el mejor escapista político de los últimos años, su espectáculo ha consistido en huir de cualquier atadura que implique compromiso, lealtad o responsabilidad con sus electores, puesto que siempre que hemos vivido situaciones extremas, él ha estado con un pie -si es que no los dos- fuera de Cochabamba, asegurándose de salvarse de cualquier peligro que pudiera correr.

 

Para el 11 de enero del 2007, por ejemplo, Manfred estaba ya en Estados Unidos, seguro de no correr ningún peligro ante el desgraciado conflicto que se armó en nuestra ciudad. Y que conste que no me estoy quejando de que alguien viaje al país que quiera cuando quiera, sino del hecho de que lo haga una autoridad que, al menos en teoría, debería mostrar mayor compromiso y lealtad por los ciudadanos gracias a quienes ha ostentado los cargos que se le han otorgado, y por quienes debería sentir un mínimo de consideración.

 

Para el 4 de mayo del 2008, día del referéndum cruceño por sus estatutos autonómicos, Manfred estaba en esa ciudad, y prácticamente con un pie en el vuelo para Miami. Seguramente el temor era que el gobierno tratase de parar el referéndum con algún tipo de medida de excepción, que le permitiera detener a los líderes opositores arbitrariamente.

 

Otra ocasión en que los ciudadanos quedaron solos, aún estando Manfred en Cochabamba, fue para el referéndum revocatorio del 10 de agosto del 2008. Con la fácil excusa de que era ilegal, Reyes Villa optó por no defender una Prefectura que los ciudadanos le habían encomendado con sus votos, y ni siquiera fue capaz de votar por sí mismo, simplemente decidió abstenerse. Muy diferente a José Luís Paredes, que terminó peleando hasta el último momento, y que aunque de todos modos perdió el revocatorio, los ciudadanos que votaron porque se quedara fueron una cantidad mayor a la de ciudadanos que le habían elegido el año 2005. Manfred tenía en Cochabamba muchas más posibilidades que Paredes, pero prefirió la salida fácil.

 

No es costumbre de Manfred hacer lo del buen Capitán del barco que, a diferencia de las ratas que son las primeras en huir, se asegura de salvar a la mayor parte que se pueda de los pasajeros y tripulación, e incluso se afana por tratar de salvar al mismo barco, llegando muy comúnmente a hundirse con él.

 

Este, evidentemente, no es el comportamiento de un verdadero líder, y más bien debería recordarnos a un Tuto Quiroga que, en el momento en que poseía una tremenda credibilidad ante los bolivianos, y cuando el gobierno de Carlos Mesa requería de todos los apoyos posibles para sacar el barco a flote, prefirió quedarse en Estados Unidos cuidando su imagen para unas elecciones en las que de todos modos Evo morales le hizo trizas.

 

Lo que sucede es que a los líderes, esos ciudadanos que las sociedades miran como paradigmas, se los necesita precisamente en los momentos de crisis y de peligros, en las ocasiones en que temeraria y audazmente se deba resolver enredos que amenacen peligrosamente el orden social, y no tanto en los momentos en que todo anda bien.

 

Esa es la razón por la que cada vez que veo a Reyes Villa haciendo campaña y transmitiendo su fútil discurso, me pregunto ¿Y cuándo nos volverá a dejar Manfred?


El diputado René Martínez (del partido del candidato Evo Morales) ingresó a la Cámara de Senadores, notablemente enfurecido, para armar un escándalo contra los legisladores opositores, que acababan de introducir modificaciones a una Ley que debería permitir la utilización de un crédito para construir la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Su rabia fue tan grande, que estuvo a punto de agarrarse a golpes con al menos un senador opositor; parecía que con esas modificaciones, se le estaba arrebatando algo tan, o más importante que su propia vida.

 

Pero ¿cuáles fueron las modificaciones introducidas por los senadores de la oposición? En primer lugar, la disposición de que, al ser un proyecto u obra de importancia nacional (involucra a los departamentos de Cochabamba y Beni) debería ser financiada en un 100% por el TGN. La Prefectura del Beni ya había manifestado la imposibilidad de endeudarse para participar del proyecto (no hay que olvidar que la confiscación del IDH, llevada adelante por el MAS, dejó sin recursos a los departamentos con menores ingresos), y la Prefectura de Cochabamba, al mando del timorato Jorge Ledezma, ni siquiera se pronunció al respecto.

 

Una segunda modificación es la referida a la necesidad de que se consulte a las comunidades indígenas antes de construir en territorios que pudieran haber sido reconocidos como suyos por el Estado. Es, además, una prerrogativa que la Constitución del MAS les concede. Podemos estar muy en contra de ella, pero si está en la Constitución, y si esa Constitución vale algo más que el papel en que fue redactada, supuestamente se debería respetar. Y los legisladores masistas, en lugar de enojarse, deberían estar felices por la implementación de su Constitución.

 

Pero en fin, fue especialmente la tercera modificación la que despertó la ira del diputado Martínez. De acuerdo a estudios realizados por los Ingenieros Eméritos de Cochabamba, el costo de la carretera, fijado en 320 millones de dólares, podría tener un sobreprecio de hasta 150 millones de dólares ¡como para construir dos carreteras, joder!

 

Los dirigentes, legisladores y autoridades del MAS pegaron el grito al cielo y se rasgaron las vestiduras cuando se habló de este posible sobreprecio, lo negaron rotundamente, y atribuyeron las denuncias a supuestas argucias políticas.

 

Bien, en tal caso, los senadores de la oposición optaron por una salida sabia, a saber, decidieron asumir que los masistas dicen la verdad, que el costo del proyecto es de 320 millones, y optaron por modificar la Ley, de tal forma que se autorice el uso de la cantidad de dinero que pide el oficialismo, con la condición de que cada tramo concluido de la carretera sea sujeto a una auditoria internacional (las carreteras suelen construirse por tramos, de lo que viene uno a enterarse).

 

Esa fue la razón de la furia de René Martínez ¡es que no es justo que no les dejen robar en paz! Hace más o menos un mes, el Diputado Gustavo Torrico (también del partido de Evo Morales) estuvo a punto de consumar una maleantada similar: Pretendían lotear los terrenos de la Empresa Nacional de Ferrocarriles, para venderlos supuestamente a precio de gallina muerta. En realidad el precio de gallina muerta es el que se le iba a pagar al Estado (por tanto a los bolivianos), pero las utilidades del precio real iban a parar a los bolsillos de burócratas masistas. Eso sin contar el hecho de que vendiendo esos terrenos, el sueño cochabambino de volver a tener ferrocarril se hacía humo. En una oportuna acción del Comité Cívico Femenino de Cochabamba, el Comité Interinstitucional por Cochabamba, y la brigada parlamentaria, se consiguió que Evo morales vetara la Ley, y se dejó al diputado loteador con los crespos hechos.

 

Entonces, es lógico que haya furia en las filas, la gestión de los legisladores masistas se termina, y no se les está permitiendo despedirse con un Happy Hour de los dólares, que bien merecido se lo tienen por haber sido los más sumisos y complacientes alarifes del régimen totalitario que su caudillo está construyendo en Bolivia.

 

El consejo que les doy a los avariciosos diputados, es que se concentren en la campaña de reelección de su caudillo, puesto que si consigue, como él quiere, el poder total en ambas cámaras, será más que sencillo construir carreteras con sobreprecios del 100%, o lotear terrenos del Estado a precios bajos recibiendo pagos altos. Lo único que tendrán que hacer es lo mismo que han hecho durante estos cuatro años, levantar la mano cada vez que su partido así lo ordene, sin necesidad de utilizar el cerebro para nada.

 

Roban al país y lo hunden más en la miseria pero ¿a quién le importa? La gente igual se cree eso de que “Bolivia Cambia”.



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