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Ven a Mesa como oponente de Evo

Noticia de “La Razón” del 9 de marzo de 2009

El ex presidente Carlos Mesa es visto como el mejor candidato para enfrentar al mandatario Evo Morales en los próximos comisiones nacionales, según una encuesta de la empresa Ipsos Apoyo, Opinión y Mercado.
No obstante, la intención de voto lo ubica en un segundo lugar, con una distancia de 32 punto respecto a Morales. Mientras el Presidente tiene una intención de voto del 40%, Mesa alcanza el 8%, según los consultados.

En forma descendente, le siguen a Mesa: Rubén Costas, Jorge Quiroga, Manfred Reyes Villa, Savina Cuéllar, Víctor Hugo Cárdenas, René Joaquino, Mario Cossío, José Luis Paredes y Eduardo Rodríguez. La encuesta se desarrolló del 13 al 23 de febrero, a 2.155 personas de entre 18 y 70 años de edad de las nueve ciudades capitales y El Alto.


Noticia de “Los Tiempos” del 2 de marzo de 2009

Un 68 por ciento de los bolivianos se considera mestizo, según encuesta 
 
La Paz | EFE

Un 68 por ciento de los bolivianos se considera mestizo, según una encuesta patrocinada por el Fondo para la Democracia de Naciones Unidas (UNDEF) y presentada hoy en La Paz.

Se trata de la “Encuesta Nacional sobre Valores y Actitudes frente a la Conflictividad en Bolivia” elaborada por la Fundación para la Democracia Multipartidaria y la UNDEF, con 3.288 sondeos realizados en enero pasado, tanto en zonas urbanas como rurales para atender la realidad demográfica del país.

Frente a anteriores sondeos que revelaban una mayoría de adscripción indígena entre los bolivianos, esta encuesta refleja que un 68 por ciento se define como mestizo, un 20 se declara indígena-originario y un cinco por ciento blanco.

Eso es lo que estuvimos machacando de principio a fin durante los líos por la Constitución del MAS. Este es un país de mestizos, gente de ascendencia indígena, pero que ha adquirido valores de occidente. Entonces, si la constitución del MAS privilegia a los indígena originario campesinos, está excluyendo a la mayoría de sus ciudadanos.

Sin embargo, hasta un 44 por ciento de los encuestados dice “sentirse parte” de algún pueblo originario. Según los promotores del informe, este dato evidencia que los bolivianos “no ven contradictorio” ser mestizo y al mismo tiempo pertenecer a alguna cultura indígena, principalmente quechua y aimara, las más importantes en el país.

Está muy bien, pero “sentirse parte” de algún pueblo originario, no implica que sean parte de algún pueblo originario. Estamos hablando de personas que hacen negocios y empresa, que navegan en internet, que usan teléfonos celulares, que quieren cable, y hamburguesas y etc. aunque se “sientan parte” de un pueblo originario, no SON un pueblo originario, son personas que no quieren despreciar ni perder sus raíces, pero quieren Estado moderno, no volver al Tawantinsuyu.

La identificación indígena se hizo visible en Bolivia en el censo oficial de 2001, cuando un 62 por ciento de la población se declaró perteneciente a alguna de las 33 etnias existentes en el país.

Ese fue el truco utilizado por el MAS para decir que Bolivia es un país indígena pero, convenientemente para ellos, no existía la opción “mestizo” en el último censo.

En cualquier caso, una amplia mayoría de los encuestados en el informe presentado hoy considera prioritaria la identidad nacional frente a lo indígena o a lo regional. Así, un 76 por ciento ve más importante “ser boliviano” que indígena y un 82 lo valora por encima de la identidad regional.

Reflejo de una necesidad de identificación común entre los bolivianos, por encima de otras cosas. Queremos ser bolivianos, conservando nuestra identidad, pero siendo parte de la globalización, siendo parte del mundo. En palabras de José Luís Paredes: Queremos ser Aymaras, o quechuas o lo que sea “del internet”

Respecto a la unidad del país, el 89 por ciento opina que Bolivia no debe dividirse a pesar de sus diferencias y un 92 se declara orgulloso de su nacionalidad.

Bueno que no se pierda el orgullo nacional, pero la pregunta es ¿de cuál nación? según la Constitución del MAS, ahora somos una mezcla de más de 35 naciones. Lo de la división es elemental, claro que los bolivianos no quieren división porque para ellos Bolivia es un todo, no una parte. Pero para eso los bolivianos deberán entender que la unidad tiene un costo que se debe pagar con libertad, tolerancia y flexibilidad entre ciudadanos y regiones.

No obstante, las respuestas desvelan también una fuerte desconfianza entre los propios bolivianos: un 65 por ciento cree que lo que falla en el país es su gente y un 85 considera “que hay que tener cuidado con los otros”.

Ojala estuviéramos más concientes de eso, si realmente creyéramos que lo que falla en Bolivia es la gente, y tuviéramos la voluntad y la valentía de cambiar, no necesitaríamos culpar a norteamericanos, al imperialismo, etc. de nuestras miserias, sabríamos que la única forma de salir adelante está en nuestras propias manos.

La desconfianza en los otros es algo que ilustra muy bien Fukuyama en su libro “Confianza”. La única forma de solucionarlos es estrechando lazos entre ciudadanos y mostrándonos honestos e íntegros entre nosotros. ¿Qué confianza va a crearse entre gentes que valoran la “viveza criolla” y temen que un pícaro boliviano lo estafe?

Este estudio arroja la percepción de que en Bolivia hay “mucha discriminación”, según el 59 por ciento de los encuestados y que “el color de la piel” es la principal causa de la misma, seguida de la condición económica.

Aunque es cierto que existe discriminación, y especialmente en instituciones estatales, esto también me parece fruto de la efectiva instalación del discurso oficial en el imaginario colectivo. ¿quién discriminó a Evo Morales para ser Presidente? ¿Acaso nuestra democracia furiosamente incluyente no lo permitió?

Los “ricos” y los jóvenes serían los sectores sociales más racistas en opinión del 67 y el 53 por ciento, respectivamente, de las personas consultadas.

El dato de los ricos es solamente un prejuicio que viene instalando en la gente no sólo la izquierda, sino también la Iglesia Católica. Se odia al rico porque sería malo ser rico. Es necesario que la gente sepa que solo debe despreciar a quien ha logrado su fortuna de manera deshonesta y que no necesariamente se debe ser deshonesto para ser rico. Que necesitamos más ricos honestos, que inviertan en el país y generen fuentes de empleo.
Si el dato de los jóvenes es cierto, debemos preocuparnos, porque el curso natural de una sociedad racional que se encamina a la modernidad, es que el racismo se vaya diluyendo generacionalmente, no que se incremente.

En este informe se midió también el grado de confianza que los bolivianos tienen en sus instituciones con el resultado de que la Iglesia Católica es la más valorada, seguida del resto de Iglesias y de los medios de comunicación.

Este es un patrón que se repite en cada encuesta de este tipo, y no está mal. Pero es necesario recuperar y fortalecer la confianza en todas las instituciones… cosa difícil con un gobierno que hace lo posible por echarles barro y destruirlas.

También “aprueban” las Fuerzas Armadas, las organizaciones no gubernamentales (ONG”s), la Corte Nacional y el Gobierno central.

Sin embargo, los ciudadanos reprueban a instituciones como el Defensor del Pueblo, el Congreso Nacional y especialmente a los movimientos sociales y partidos políticos que ocupan los últimos puestos del ranking.

El Congreso Nacional, que debería ser una institución respetable y hay que trabajar en ello. El Defensor del Pueblo ha hecho un pésimo papel en este gobierno, mostrando demasiada parcialidad con el oficialismo. La reprobación a los movimientos sociales es una buena señal de que la gente podría estar buscando mayor institucionalidad y menos presión callejera. No existe el “gobierno desde las calles” porque ese es el gobierno de los más gritones o los más matones. La única forma de crear Estado es a través de instituciones… ¡Por favor, alguien dígaselo al Presidente!

En cuanto a la conflictividad en el país, la principal causa que apuntan los encuestados es la pobreza, seguida de la falta de respeto a las leyes, la ausencia de respuesta del Estado a las demandas sociales y ciudadanas, los intereses políticos, la discriminación y la explotación.

A la gente le preocupa la pobreza, y eso está bien, pero no es bueno que crea que el Estado tiene que resolverla. El Estado solamente tiene que coadyuvar a que los individuos, en base a su esfuerzo y conocimiento, puedan salir de la pobreza por sus propios medios. El respeto a las leyes es esencial, pero temo que en Bolivia criticamos mucho la falta de respeto a las leyes del otro, pero no las respetamos nosotros mismos. Los intereses políticos siempre han sido un problema, y más con un gobierno que solo se dedica a la política. Los políticos deben entender que los que quiere la gente es trabajo, ganar dinero para mantener a sus familias, más gestión y menos política. La discriminación y la explotación, aunque existen en pequeñas cantidades, más me parecen ecos del discurso oficial y del lirismo tercermundista.

Aunque la mayoría de los encuestados opinan que las habituales marchas y protestas en el país son ilegales y que contribuyen a empobrecer el país, también consideran que los colectivos que las promueven suelen lograr sus objetivos.

No sé si reír o llorar de alegría por esta parte. Este es el resultado de la desinstitucionalización del país. La protestas contribuyen a empobrecer el país, la idea está clarísima, pero funcionan. Es decir que la gente preferiría alguna otra cosa que funcionara sin empobrecer el país. Eso, señoras y señores, es institucionalidad. Algo difícil de pedir al “gobierno de los movimientos sociales”

En cuanto al tipo de Gobierno que necesita Bolivia, el 63 por ciento se muestra partidario de un Ejecutivo que dialogue frente a un 23 por ciento que defiende la “mano dura”.

Y que bien. Ahora falta saber si la gente tiene clara la idea de lo que significa diálogo, es decir, que ambas partes dejen sus posiciones y se aproximen a una intermedia que convenga a ambos. Lo bueno es que la gente no apoyaría una dictadura… al menos no una que lo fuera de frente.

Sin embargo, también un mayoritario 68 por ciento considera que los acuerdos entre partidos políticos no han beneficiado a la democracia boliviana.

En esto tengo que disentir con la gente y, nuevamente, creo que una interpretación cínica de nuestra historia le ha hecho ver a la gente que los acuerdos no benefician al país. Los avances, en el campo institucional, económico y hasta de desarrollo humano, han sido, aunque insuficientes, evidentes. Y eso se ha debido en gran parte al trabajo conjunto de los partidos. ¿Que falta mucho? ¿Que se debe mejorar el rendimiento? Es verdad, pero no está bien que la gente crea que todo fue tan malo… una vez más veo discurso oficial instalado.

Los responsables de la encuesta atribuyen esta última circunstancia a la “estigmatización” que tienen en Bolivia los acuerdos políticos al ser entendidos como “reparto de beneficios” entre los partidos.

Los responsables de la encuesta tienen razón. 



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