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El diputado René Martínez (del partido del candidato Evo Morales) ingresó a la Cámara de Senadores, notablemente enfurecido, para armar un escándalo contra los legisladores opositores, que acababan de introducir modificaciones a una Ley que debería permitir la utilización de un crédito para construir la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Su rabia fue tan grande, que estuvo a punto de agarrarse a golpes con al menos un senador opositor; parecía que con esas modificaciones, se le estaba arrebatando algo tan, o más importante que su propia vida.

 

Pero ¿cuáles fueron las modificaciones introducidas por los senadores de la oposición? En primer lugar, la disposición de que, al ser un proyecto u obra de importancia nacional (involucra a los departamentos de Cochabamba y Beni) debería ser financiada en un 100% por el TGN. La Prefectura del Beni ya había manifestado la imposibilidad de endeudarse para participar del proyecto (no hay que olvidar que la confiscación del IDH, llevada adelante por el MAS, dejó sin recursos a los departamentos con menores ingresos), y la Prefectura de Cochabamba, al mando del timorato Jorge Ledezma, ni siquiera se pronunció al respecto.

 

Una segunda modificación es la referida a la necesidad de que se consulte a las comunidades indígenas antes de construir en territorios que pudieran haber sido reconocidos como suyos por el Estado. Es, además, una prerrogativa que la Constitución del MAS les concede. Podemos estar muy en contra de ella, pero si está en la Constitución, y si esa Constitución vale algo más que el papel en que fue redactada, supuestamente se debería respetar. Y los legisladores masistas, en lugar de enojarse, deberían estar felices por la implementación de su Constitución.

 

Pero en fin, fue especialmente la tercera modificación la que despertó la ira del diputado Martínez. De acuerdo a estudios realizados por los Ingenieros Eméritos de Cochabamba, el costo de la carretera, fijado en 320 millones de dólares, podría tener un sobreprecio de hasta 150 millones de dólares ¡como para construir dos carreteras, joder!

 

Los dirigentes, legisladores y autoridades del MAS pegaron el grito al cielo y se rasgaron las vestiduras cuando se habló de este posible sobreprecio, lo negaron rotundamente, y atribuyeron las denuncias a supuestas argucias políticas.

 

Bien, en tal caso, los senadores de la oposición optaron por una salida sabia, a saber, decidieron asumir que los masistas dicen la verdad, que el costo del proyecto es de 320 millones, y optaron por modificar la Ley, de tal forma que se autorice el uso de la cantidad de dinero que pide el oficialismo, con la condición de que cada tramo concluido de la carretera sea sujeto a una auditoria internacional (las carreteras suelen construirse por tramos, de lo que viene uno a enterarse).

 

Esa fue la razón de la furia de René Martínez ¡es que no es justo que no les dejen robar en paz! Hace más o menos un mes, el Diputado Gustavo Torrico (también del partido de Evo Morales) estuvo a punto de consumar una maleantada similar: Pretendían lotear los terrenos de la Empresa Nacional de Ferrocarriles, para venderlos supuestamente a precio de gallina muerta. En realidad el precio de gallina muerta es el que se le iba a pagar al Estado (por tanto a los bolivianos), pero las utilidades del precio real iban a parar a los bolsillos de burócratas masistas. Eso sin contar el hecho de que vendiendo esos terrenos, el sueño cochabambino de volver a tener ferrocarril se hacía humo. En una oportuna acción del Comité Cívico Femenino de Cochabamba, el Comité Interinstitucional por Cochabamba, y la brigada parlamentaria, se consiguió que Evo morales vetara la Ley, y se dejó al diputado loteador con los crespos hechos.

 

Entonces, es lógico que haya furia en las filas, la gestión de los legisladores masistas se termina, y no se les está permitiendo despedirse con un Happy Hour de los dólares, que bien merecido se lo tienen por haber sido los más sumisos y complacientes alarifes del régimen totalitario que su caudillo está construyendo en Bolivia.

 

El consejo que les doy a los avariciosos diputados, es que se concentren en la campaña de reelección de su caudillo, puesto que si consigue, como él quiere, el poder total en ambas cámaras, será más que sencillo construir carreteras con sobreprecios del 100%, o lotear terrenos del Estado a precios bajos recibiendo pagos altos. Lo único que tendrán que hacer es lo mismo que han hecho durante estos cuatro años, levantar la mano cada vez que su partido así lo ordene, sin necesidad de utilizar el cerebro para nada.

 

Roban al país y lo hunden más en la miseria pero ¿a quién le importa? La gente igual se cree eso de que “Bolivia Cambia”.


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