Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder.
Abraham Lincoln
Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder.
Abraham Lincoln
Editorial de “Los Tiempos” del sábado 28 de marzo de 2009.
“Ha llegado la hora de las definiciones”. “…si no son oficialistas, entonces son de la oposición, son de la derecha, son racistas y fascistas”. “Eres masista o eres fascista, no hay otra. Hay que definirse para defender este proceso revolucionario en el país”.
Esas son algunas de las frases con que el Presidente del “Estado Plurinacional”, conminó a una multitud de campesinos que fueron reunidos en uno de los actos con los que el Movimiento al Socialismo conmemoró el decimocuarto aniversario de su fundación. Fue un discurso que tuvo la virtud de aclarar una vez más, por si todavía fuera necesario, cuál es la lógica que guía los actos de quienes hoy tienen en sus manos la conducción de la “revolución democrática y cultural”.
Se trata, como es fácil comprobar, de una lógica en la que cada vez tienen menos cabida las visiones críticas, las dudas, los matices. “Están conmigo o contra mí” es la idea central, lo que lleva implícita una amenaza a todos quienes por razones ideológicas, éticas o simplemente prácticas, no estén dispuestos a apoyar sin cuestionamientos las directrices impartidas por la élite burocrática que se ha apoderado del MAS y, a través de él, del Gobierno nacional.
Los términos drásticos y tajantes de las palabras de Morales tienen especial relevancia por las circunstancias en que fueron pronunciadas. Es que, como nunca antes, las manifestaciones de disconformidad con la manera como está siendo conducido el MAS y su “proceso de cambio” ya no sólo provienen de quienes no se sienten identificados con ese proyecto político, sino también desde sus propias filas.
Las voces de protesta por la expropiación del MAS, que de haber sido patrimonio de las organizaciones populares que hace 14 años le dieron vida, ha pasado a ser instrumento al servicio de una élite burocrática que nada tuvo que ver con su proceso de gestación y desarrollo, son cada vez más frecuentes.
La manera como dirigentes campesinos y de otros sectores populares que durante los últimos tres años han sido reducidos a la condición de simples “bloqueadores” o “cercadores”, a “mandar obedeciendo”, mientras el Gobierno ha sido entregado a individuos que nunca formaron parte del MAS, es uno de los muchos motivos de descontento.
Otra de las vertientes que está sumida en profundas dudas sobre las implicaciones éticas de su compromiso con el actual régimen y muchos de sus actos es la integrada por intelectuales y profesionales de larga trayectoria en la izquierda nacional, hoy desplazados por vulgares delincuentes que impunemente saquean el patrimonio nacional. Se puede pues suponer que es también a esas personas que está dirigida la conminación hecha para que se definan en términos inequívocos. Son ellos quienes ahora tienen la palabra.
Bolivia toma como pretexto la demanda marítima peruana para responsabilizar a Perú del fracaso de sus negociaciones con Chile por una salida al mar, dijo ayer el canciller José Antonio García Belaúnde y atribuyó los hostiles comentarios que hizo el presidente Evo Morales sobre el mandatario peruano Alan García al “rencor” que siente hacia Perú.
“En eso hay que ser claros. Acá hay una persona que ejerce la presidencia en Bolivia y es, como sabemos todos, un gran demagogo, y parte de sus fobias las tiene concentradas en Perú, de antiguo, no de ahora”, expresó García Belaúnde.
Lo de “gran demagogo” es absolutamente cierto ¿qué podemos hacer? ¿Que el canciller de otro país no debería hacer esas críticas? es verdad, pero aquí lo que dijo Evo Morales para provocar al Perú:
Morales aludió al peso de García cuando dijo que “tal vez la mucha gordura le está afectando”. El comentario fue en respuesta a lo expresado por el Presidente peruano sobre que Bolivia “hace rato” había renunciado a su salida al mar.
Entonces, no sería nada raro que desde Perú le estén diciendo a nuestro Presidente, y que nosotros mismos le dijéramos: ¡POR QUÉ NO TE CALLAS!
Ayer el vocero de Palacio Iván Canelas, aseguró que “lo que ha dicho el Presidente de Perú no sólo es una afrenta al Gobierno, es una afrenta a todos los bolivianos. Nos parece que él ha asumido esta actitud porque tiene conflictos sociales y políticos en su país”, dijo.
Y ¿qué cree Iván Canelas? ¿que los bolivianos nos vamos a lanzar presurosos a proteger y defender a un Presidente bravucón, bocón y demagogo? Defiéndanse ustedes solos, que para hacer las cosas solos son expertos.
“Bolivia nunca jamás va a renunciar al retorno soberano al mar”, respondió ayer el presidente Evo Morales a su par peruano Alan García, quien dijo el miércoles que el país hace rato renunció a su aspiración marítima.
Visiblemente irritado, Morales dijo: “con mucho respeto al pueblo peruano”, y, dirigiéndose a García, “pero mucha gordura le está afectando y que no está bien informado. Al contrario, por primera vez en la historia existe una agenda de 13 puntos entre Bolivia y Chile establecida por los cancilleres y el tema del mar está incluido”.
Sabemos, por Filemón Escóbar, que a Evo Morales no le gusta leer, por lo tanto, verdaderamente existe la posibilidad de que crea que es un “gran avance histórico” el hecho de que en una agenda bilateral entre Chile y Bolivia se incluya el tema marítimo. Sin embargo, también existe la posibilidad de que sepa, por sus asesores, que no es la primera vez que se llega a tener ese tema en una agenda, y simplemente esté aprovechando que a la mayoría de los bolivianos, igual que a él, tampoco les gusta leer. Entonces, nos hacemos a los ignorantes todos, aprovechamos la profunda ignorancia del pueblo, y decimos cualquier bobería.
La ocasión en que estuvimos más cerca de obtener una salida al mar fue durante la dictadura de Banzer (71-78), con el abrazo de Charaña. Esa solución fue descartada porque incluía canje territorial, pero Pinochet estaba dispuesto a aceptarla y, aunque no lo hubiera estado, esa es una demostración de que el tema no sólo estuvo en agenda, sino que llegó a posibilidades concretas.
La segunda ocasión en que estuvimos bastante cerca de lograr alguna solución fue durante la administración de Víctor Paz (85-89), de la mano del canciller Gillermo Bedregal. Según cuenta la historia, en una reunión internacional, los cancilleres de ambos países habrían llegado a un feliz acuerdo, pero al regresar a su país, el canciller chileno sería desautorizado por Augusto Pinochet.
Finalmente, la estrategia Mesa. Esa ha sido, en los últimos tiempos, la política más seria y clara que hemos visto respecto del tema marítimo. Carlos Mesa se encargo, unilateral y machaconamente, de ser él mismo quien pusiera el tema en agenda no sólo de reuniones bilaterales, sino especielmente en las multilaterales.
En estas tres administraciones, la reivindicación marítima boliviana estuvo más cercana a una solución que en el gobierno de Morales, cuyas únicas estrategias han sido la pusilanimidad y la demagogia.
Si al Presidente no le gusta leer, por lo menos háganle ver “Los caminos hacia el mar”, documental producido por Carlos Mesa y Mario Espinoza, así no hace tanta gala de su profunda ignorancia.
Un informe de las Naciones Unidas, difundido a través del Foro Boliviano del Medio Ambiente (Fobomade), dio a conocer que tras una inspección a zonas de explotación minera en Oruro se verificó que la contaminación ambiental está vulnerando los derechos humanos y derechos fundamentales de los pueblos indígenas.
El informe menciona que en el área andina, uno de los casos más emblemáticos es la contaminación de la cuenca baja del río Desaguadero y de los lagos Uru Uru y Poopó, que forma parte del territorio Suyu Suras, hábitat tradicional de las comunidades Jach”a Carangas, Sura, Quillacas, Asanakes, de los pueblos quechua, aymara y de la nación originaria Uru, un pueblo que tradicionalmente ha vivido de la pesca y de la caza y que actualmente se encuentra en situación de alta vulnerabilidad.
Es notable que la Organización de las Naciones Unidas colabore con estudios, opiniones e investigaciones en muchos ámbitos. Pero es lamentable que trate todos los temas a medias.
Que la industria minera contamina el ambiente y, consecuentemente, perjudica a los pueblos indígenas, es innegable. Que nuestra industria minera, igual que muchas industrias en el mundo, se debe esforzar por continuar sus actividades dentro del marco de la preservación del medio ambiente, es urgente y a eso se le llama responsabilidad social.
Pero la ONU también debería pronunciarse respecto de la contaminación que generan las fábricas de cocaína en Cochabamba, y que con sus residuos contaminan el agua con la que los campesinos, esos que todavía trabajan en negocios lícitos, riegan los campos. En este caso, sobre el que la ONU no dice nada, se está cometiendo doble delito, contaminando el medio ambiente y envenenando cultivos, y fabricando cocaína.
Lo mismo con la investigación de Pando. La ONU recomienda investigar a la Prefectura, el Comité Cívico, la Policía y las FFAA, pero no dice nada sobre el 11 de enero en Cochabamba, sobre el que se tiene pruebas audiovisuales de la participación de gente del MAS, apoyando la movilización en la que, entre otras cosas, se torturó y asesinó a Cristian Urresti; y tampoco dice nada sobre los chuquisaqueños muertos el 24 de noviembre en manos de las fuerzas represivas del gobierno.
Por otro lado, tampoco aclara que el hecho de que crea que hay delitos que se deben investigar, no implica que esté justificando el procedimiento del gobierno en las investigaciones, que viola el derecho de juez natural y de juicio de responsabilidades de los detenidos.
Agradeceríamos que la ONU haga trabajos completos o mejor no haga nada.
Santa Cruz | El Deber
Mientras los partidos de la oposición todavía no definen su modalidad de participación en las elecciones generales anunciadas para el 6 de diciembre, el Movimiento Al Socialismo (MAS) se adelanta con el lanzamiento de la campaña proselitista y también con la presentación de la dupla formada por Evo Morales y Álvaro García Linera, que buscará la reelección.
Empero, grupos oficialistas adelantaron que la continuidad de la carrera política del actual Vicepresidente de la República puede sufrir cambios, si es que así lo deciden las organizaciones sociales afines al MAS.
“La idea es lanzar la campaña electoral para diciembre y también la candidatura a la reelección del presidente Evo y del vicepresidente Álvaro”, dijo el diputado Jorge Silva, al explicar que las listas de los candidatos a la Asamblea Legislativa Plurinacional serán definidas, hasta agosto o septiembre, por los sectores y movimientos sociales.
Si García Linera se presenta para la candidatura vicepresidencial, tendrá que renunciar, junto con Morales, al cargo de Vicepresidente que ocupa hoy, dejando al Presidente del Senado el cargo presidencial. Es decir que antes de las elecciones ¿le van a dar la Presidencia de Bolivia a Oscar Ortiz?
Una de las características fundamentales de los Estados democráticos liberales es la división del poder, nadie tiene el poder absoluto, y los mecanismos institucionales están diseñados para que nadie lo tenga, y eso está bien, puesto que un estado en el que un caudillo y su pandilla detentan el poder total, se convierte en una dictadura. Simón Bolívar dijo “Huid del país en el que uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos” Lo único que habría que añadir a la frase de bolívar es que quien ejerce todos los poderes nunca es uno solo, siempre son un caudillo y su pandilla.
Tendencias al autoritarismo las tienen y las han tenido muchos gobiernos. El autoritarismo no es más que el afán de las elites políticas de pretender asumir acciones arbitrariamente, despreciando las barreras institucionales y tratando de evadirlas. Los autoritarios son gobernantes que no saben administrar los asuntos del Estado aplicando los mecanismos del Estado de derecho, ven las leyes y las normas como una camisa de fuerza que no les permite hacer lo que ellos creen correcto. El totalitarismo es el siguiente paso, los totalitarios, al ver que las instituciones les ponen demasiadas barreras, deciden destruirlas, anularlas u ocuparlas, por eso se utiliza la palabra “totalitario”, porque quienes gobiernan pretenden tener la “totalidad” del poder en sus manos.
Si los dictadores militares, en lugar de cerrar el congreso indefinidamente, lo hubieran cerrado sólo en los momentos en que necesitaban aprobar determinadas leyes que caprichosamente consideraban necesarias, pero el resto del tiempo lo hubieran dejado funcionar ¿Habrían dejado de ser dictadores? Creo que no. Cercar el Congreso es cerrar el Congreso, y cerrar el Congreso, aunque sea sólo por un momento, es un golpe de Estado. En todo caso, cualquier cosa que se apruebe cercando el Congreso, se debe considerar como una acción llevada adelante durante un golpe de Estado, aunque sea temporal. Un gobierno que acepta las reglas de la democracia, aquí, en Estados Unidos, en España, en Chile, o en cualquier país civilizado, debe aceptar la posibilidad de que el legislativo rechace o modifique sus propuestas, no por eso Obama, Zapatero, o Baclelet cierran sus congresos. Cercar el Congreso es anular al poder Legislativo, es cerrar uno de los tres poderes del Estado.
El Judicial es otro de esos tres poderes. El gobierno de Morales ha anulado al Tribunal Constitucional hace ya casi dos años, sacándose del camino al órgano que se habría pronunciado respecto de la constitucionalidad de lo que se hizo en la Asamblea Constituyente, con los estatutos autonómicos, con los apresamientos en Pando, Santa Cruz y Tarija, con los crímenes cometidos contra la familia Cárdenas Katari y otros asuntos pero, ¡qué conveniente! justamente se deshicieron de un órgano que hubiera estorbado en la realización de asuntos tan importantes, y en los que Morales y su pandilla no hubieran podido proceder de manera tan expedita y arbitraria. Ahora falta el último escollo, la Corte Suprema de Justicia, porque el resto del poder judicial no implica mayor dificultad. A pesar de haber participado en la elección de varios de sus magistrados, el partido de gobierno se cansó del Estado de derecho que queda, y decidió terminar de anular al poder Judicial.
Si mis matemáticas no están mal, el Legislativo y el Judicial suman dos, que hay que restar de tres que son junto con el Ejecutivo, y tenemos ¡bingo! Un solo poder. Un Ejecutivo como único poder del Estado vigente, es decir con el poder total. Y poder total es sinónimo de totalitarismo.
El otro poder, el cuarto, también está recibiendo duros y sistemáticos embates desde hace mucho, y con el supuesto juicio que se le ha iniciado a “La Prensa” probablemente se busca la moderación de las críticas de los medios hacia el gobierno.
Nunca tan cercana la frase de Simón Bolívar, pero esta vez, con el perdón del Libertador, la vamos a adecuar un poco a la realidad de su amada Bolivia: Huid del país en el que uno solo, o una misma pandilla, se han ocupado en destruir el Estado de derecho y la división de poderes, y ahora los ejercen todos total o casi totalmente: es un país de esclavos, y si aun no lo es, pronto lo será.